lunes, 5 de marzo de 2012

La adicción al tabaco: un problema de salud adolescente en México




Los fumadores más jóvenes tienen mayor riesgo de consumir otro tipo de drogas y desarrollar enfermedades crónicas a temprana edad

La primera vez que Fernando probó un cigarro tenía 13 años; no le gustó el sabor y en ese momento no hubiese podido imaginar que tres años después consumiría una cajetilla diaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el Día Mundial sin Tabaco y el panorama de esta adicción en México revela cifras preocupantes sobre las tendencias de consumo: 14 millones de fumadores, de los cuales el 10%  tiene menos de 18 años, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2008 (ENA).
Como la mayoría de los mexicanos, Fernando fumó por primera vez cuando tenía 13 años y sus amigos fueron un factor importante para tomar esa decisión. Probó el tabaco porque era algo que todos sus amigos hacían y sentía curiosidad, pero a diferencia de sus compañeros, él no compraba cajetillas y en raras ocasiones consumía los cigarros que le invitaban sus amigos.
EN REDES: ¿Cómo se debe combatir el tabaquismo en menores de edad?
Las razones por las que los adolescentes inician el consumo del tabaco son principalmente dos: curiosidad e influencia. El 68.6% de los fumadores jóvenes aseguraron haber iniciado su consumo por curiosidad y 24.1% por influencia de familiares y amigos, según la ENA 2008.
A los 17 años, Fernando compró su primera cajetilla y ello significó un notable aumento en su consumo de tabaco, pues unos meses después ya fumaba más de ocho cigarros diarios.
Como el 27.3% de los mexicanos menores de edad, Fernando estaba expuesto al humo liberado por  cigarros en otros espacios. Uno de ellos era su casa, donde su madre, padre y hermano consumen tabaco con regularidad.
Una de las mejores formas de prevenir la adicción a la nicotina entre adolescentes es precisamente mediante el ejemplo familiar, pues en los hogares en los que el cigarro es permitido las probabilidades de que los menores inicien su consumo aumentan.
“Un padre que fuma en su casa no puede pretender que su hijo no vaya a fumar, pues lo está induciendo al consumo del tabaco. Se debe crear la conciencia en toda la familia de cuál es el origen de la producción de estos productos y las consecuencias como enfermedades crónicas y agudas que genera” afirma el doctor Francisco López Antuñano, presidente de la Alianza contra el Tabaco (ACTA).
A pesar de que este tipo de adicción registra altos niveles en jóvenes, menos del 1% de los casos son canalizados para su tratamiento. Esto se debe a la tolerancia que las sociedades tienen a esta adicción.
En México el tabaco es considerado por la población en general menos dañino que otras drogas como la marihuana, cocaína y alcohol. Sin embargo, su consumo a temprana edad no sólo produce enfermedades respiratorias, tumores, cáncer y problemas cardiovasculares, sino que aumenta las probabilidades de usar otro tipo de drogas en el futuro.
“Hay niños y adultos jóvenes que con la primera bocanada de cigarro ya se hacen adictos, porque las moléculas de nicotina van directamente a los receptores de las neuronas y con eso se establece el ciclo de la tolerancia, adicción y abstinencia a la nicotina”, afirma López Antuñano.
De los adultos que admiten haber consumido algún tipo de droga ilegal, como la heroína o cocaína, el 17% dijo haber iniciado su consumo de tabaco en la adolescencia.
En el 2008 se publicó la Ley General para el Control del Tabaco que prohíbe el consumo de cigarros en espacios cerrados, con lo que busca evitar la inhalación involuntaria de humo en no fumadores. Sin embargo, organizaciones como Red México sin Tabaco consideran que el cumplimiento de estas disposiciones ha sido deficiente.
No son necesarias más leyes al respecto, sino hacer que se cumplan. Las autoridades estatales (y) municipales no se han involucrado en materia de control de tabaquismo. Hay avances en términos legislativos, en términos de protección a fumadores y no fumadores con ambientes 100% libres de humo. Pero también encontramos en distintos estados del país que no se tiene todavía la suficiente vigilancia para que estas leyes se cumplan y entonces finalmente la ley o la norma que establece esto se convierte en letra muerta”, afirma el doctor Jesús Felipe González Roldán, vicepresidente  de esta organización.
Han pasado más de cuatro años desde que Fernando probó el tabaco por primera vez y muchas cosas han cambiado en su vida, ahora que está a punto de entrar a la universidad.
Desde hace un año fuma una cajetilla de cigarros diaria y en su futuro no sólo está una promisoria carrera como ingeniero, sino una gama de enfermedades relacionadas con el tabaquismo, como el cáncer de pulmón y dolencias cardiovasculares, que podrían desarrollarse a la par de su carrera profesional durante los próximos 10 o 15 años, hasta convertir a Fernando en una de las ocho millones de personas que según la OMS morirán cada año a partir del 2030 por enfermedades relacionadas con el tabaquismo

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