En una encuesta de 5,807 estudiantes  de primaria y de secundaria de casi 138 escuelas públicas de Massachusetts, los investigadores encontraron que los que eran víctimas de acoso escolar en cualquier forma eran más propensos a pensar en el suicidio y a hacerse daño a sí mismos, en comparación con otros estudiantes.
Los que tenían que ver con el acoso escolar también eran propensos a tener ciertos factores de riesgo, como sufrir abuso de un familiar o ser testigos de violencia doméstica, en comparación con las personas que no eran ni abusadores ni víctimas.
El acoso escolar o bullying se definió como ser molestado, golpeado, amenazado, pateado o excluido repetidamente por otros estudiantes.
La proporción de estudiantes de educación intermedia que reciben maltratos físicos de un familiar, por ejemplo, fue de 2.9 para las víctimas del acoso y 4.4 para los abusadores. Este informe concluye que los riesgos de salud y el ambiente del hogar de los adolescentes víctimas del acoso son mucho peores que entre los niños que no tienen experiencia de acoso.
La importancia de los programas de prevención primaria, además de programas y estrategias integrales que involucren a las familias son definitivas, señalan investigadores del Centro de Contro de Enfermedades (CDC) de E.U.A.
Un programa exitoso de prevención  y combate al bullying debe incluir a las autoridades escolares, los miembros del personal, los estudiantes y los padres, con acceso a servicios de salud y de salud mental como componente esencial, los programas que sólo se desarrollan en el aula no son eficaces.
Los resultados aparecen en la edición de abril de la revista del CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report.
De los estudiantes encuestados, los de escuela primaria (44 %) eran más propensos que los de secundaria (30.5 % ) a tener algo que ver con el acoso escolar.
Los investigadores hallaron que 26.8 % de los estudiantes de educación primaria reportaban haber sido acosados, frente a 15.6 %  de los de secundaria. Más chicos que chicas admitieron ser acosadores, y más chicas que chicos dijeron ser víctimas.
La mayoría de estudiantes de ambos rangos de edad (56 %  de educación primaria y 69.5 %  de secundaria) dijeron que no eran ni abusadores ni víctimas.
La lucha por reducir la violencia juvenil,  y para ayudar a las comunidades a fomentar ambientes seguros para los estudiantes debe ser una constante.

POR: TEACHER BONILLA